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Construcción del Edificio Vocal

CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO VOCAL

Manejo de la voz hablada a nivel profesional

Carlos Alberto Calvache-Mora
 Fonoaudiólogo, Vocólogo
 MSc. Comunicación- Educación

 

La voz se constituye por naturaleza humana en el vehículo de la comunicación oral, es el reflejo más sensible de las emociones, habla de quienes somos y se convierte en una segunda huella de identificación para cada persona. Es el conjunto de procesos fisiológicos (respiración, fonación, resonancia) que tienen un punto de encuentro en la laringe y se organizan secuencialmente para la producción de sonidos, involucrando estructuras y funciones propias del sistema respiratorio y del tracto vocal.

A continuación se realizará de forma breve la descripción de cada uno de los procesos relacionados con la voz, bajo la analogía de la construcción de un edificio: así como un arquitecto al planear su obra, debe pensar en todos y cada uno de los detalles que harán de su construcción la mejor, la voz requiere del mismo proceso para tener claridad, proyección y estética sea cual sea el contexto en el que se desempeñe cada profesional.

En esta analogía del Edificio Vocal, el área de construcción será nuestro cuerpo, el cual debemos conocer muy bien y prepararlo para cimentar las bases: la respiración, proceso importante que se convierte en la materia prima de la de la voz y de la comunicación oral. Luego de tener preparado el terreno y fijar muy bien las bases de la respiración, se construirán dos pisos importantes para la producción vocal: la fonación y la resonancia. En profesionales de la voz, hablada y/o cantada, es importante también construir dos pisos más: la articulación (dicción) y la fluidez – prosodia. Estos pisos ayudan a que la voz no sea solamente un sonido, sino que se produzca de manera inteligible y clara en una cadena hablada o cantada con elementos estéticos para la comunicación y para el canto.

  1. CONSCIENCIA DE NUESTRO CUERPO: terreno de construcción

Tener listo el terreno de construcción en el edificio vocal, requiere desarrollar un aprendizaje sensorio-motor, que permita comprender, analizar y manejar voluntariamente la musculatura implicada en la emisión vocal: desde procesos respiratorios que den soporte a la voz, hasta sensaciones resonanciales que la proyecten en cualquier ambiente. La comprensión de la postura debe considerarse teniendo en cuenta al cuerpo como un todo, tomando consciencia del equilibrio que se debe lograr a nivel del sistema muscular y articulatorio, sólo de esta manera se evitarán tensiones innecesarias, patrones musculares poco efectivos para la comunicación y malos hábitos debido a una fisiología inadecuada.

  1. LA RESPIRACIÓN: bases del edificio vocal

Es el proceso fundamental para la producción de la voz, es la materia prima. Así como no se puede construir sin tener bases sólidas, sin respiración sencillamente no hay voz ni habla. Tiene tres momentos: el primero, inspiratorio en el cual el aire ingresa hacia los pulmones, haciendo el recorrido por el tracto respiratorio; el segundo, apnea, instante en el cual no se inhala ni exhala aire; y por último exhalación, proceso por el cual el aire sale del cuerpo.

Es ideal para un profesional de la voz, tener un tipo respiratorio costo-diafragmático-abdominal, es decir, que en la fase de inspiración permita el desplazamiento descendente del diafragma gracias a la expansión costal baja, y en la espiración permita un control de la salida del aire como por control de la musculatura abdominal.

La respiración efectiva para un profesional de la voz, requiere de control y apoyo respiratorio, el cual se entiende como la capacidad de regular la presión y velocidad de salida del aire durante la espiración, con apoyo de la musculatura abdominal, especialmente la del músculo transverso, logrando controlar el diafragma el ascenso del diafragma durante la espiración. El apoyo permite dirigir de forma consciente y adecuada la corriente de aire, el soplo espiratorio, desde la parte abdominal baja hacia la parte superior, esto con el fin de optimizar la función laríngea, adecuar la presión subglótica y hacer más duradera la respiración; esto se convierte en la base para evitar tensión de la musculatura laríngea.

  1. LA FONACIÓN: transductor de aire en sonido

Este piso del edificio se relaciona con la producción del sonido y se ubica específicamente en la laringe. Estructura muy sensible a las emociones, relacionada con otras funciones fisiológicas como la deglución, el bostezo, el llanto, entre otros. La fonación hace referencia a la vibración de los pliegues vocales, como consecuencia de la presión subglotica, conducida a través del flujo de aire aportado por en la fase espiratoria de la respiración. De este proceso depende el tono vocal, ya que del número de veces que vibren los pliegues vocales será la altura o nota musical de la voz; aspecto que sumado a las propiedades de masa muscular, elongación y longitud de los pliegues vocales, hace que hombres y mujeres tengamos distinto rango vocal, diferentes registros en la voz (frito, pesado, ligero, falsete) y varios modos de fonación (susurrado, apretado, soplado, fluido).

  1. LA RESONANCIA: el poder acústico del tracto vocal

La construcción de este segundo piso depende de todas las estructuras del tracto vocal, compuesto por las cavidades nasal, oral, faríngea y laríngea; la resonancia vocal es un fenómeno que sucede en estas cavidades, las cuales funcionan como filtro y dan como resultado la cualidad de timbre, aspecto que nos da identidad personal y que en el caso de los profesionales de la voz, brinda un sello diferencial con respecto a otras voces.

La calidad de la voz en cada persona y su nivel de economía vocal, dependen de la habilidad para hacer modificaciones del tracto vocal: las características tímibras y resonanciales de la voz se modifican al hacer alargamientos, acortamientos, ensanchamientos o constricciones del tracto vocal. Hablar con voz resonante es hacer buen uso de la energía acústica del tracto vocal, esto se reflejará en la sensación de vibraciones conscientes hacia la parte anterior de la cara, siempre acompañada de voz fácil en la producción, es decir, sin tensión muscular en el cuello (primer piso vocal).

Para un profesional de la voz hablada, nunca, esta vibración y percepción de vibración anterior, debe generarse a expensas de una tensión muscular de la laringe, de exceso de presión de aire, o de tensión muscular; por el contrario, la voz resonante debe hacerse mediante una producción de sonido que genere mínimo esfuerzo vocal y máximo aprovechamiento acústico de la voz (economía vocal). Ello dependerá siempre del proceso respiratorio, fonatorio y del control postural.

  1. LA ARTICULACIÓN: precisión de los fonemas

En el tercer piso del edificio vocal se da la precisión a los sonidos (fonemas) de acuerdo a cada idioma. Los lingüistas trabajan este proceso analizando la fonética articulatoria, de la cual se toman herramientas para comprender los puntos y modos de articulación. La articulación o dicción, se refiere al conjunto de movimientos organizados de las estructuras fonoarticulatorias conducentes a la formación de fonemas (labios, lengua, dientes, rugas palatinas, velo del paladar, alveolos). Bajo esta lógica, el fonema se entiende como la articulación mínima de un sonido vocálico o consonántico.

Para el caso de los profesionales de voz hablada, es importante desarrollar habilidades en este piso del edifico vocal. De nada servirá una técnica vocal muy buena en los anteriores procesos si no se cuenta con precisiones articulatorias que brinden inteligibilidad y audibilidad al mensaje que se quiere comunicar.

  1. FLUIDEZ Y PROSODIA: estética de la voz hablada

Último piso del edificio vocal. Un profesional de la voz hablada, además de tener una correcta técnica vocal, debe recurrir a elementos estéticos en el habla relacionados con variaciones en la velocidad, ritmo, secuencia, acento, inflexiones, melodía, entre otros. La fluidez en el habla se define como la habilidad para pasar de una palabra a otra, con transiciones suaves, cumpliendo con características de velocidad, continuidad y facilidad, garantizando la inteligibilidad del habla frente al interlocutor. Por su parte, la prosodia se relaciona con la entonación, el ritmo y el acento, desde manifestaciones físicas que se generan a partir de las variaciones de duración, tono e intensidad a partir de las características socioculturales específicas de una región, país o ciudad. Habitualmente en un profesional de la voz hablada, se debe trabajar la neutralización del acento, con el fin de volver natural la comunicación con un oyente de cualquier región geográfica.

Otros elementos que influyen en el edificio vocal

Así como en una construcción existen detalles externos y del ambiente, nuestra voz también está influenciada por elementos ajenos al edificio vocal:

  1. La emoción es el primero de esos elementos, pues de acuerdo a los procesos psicológicos y afectivos que tengamos en la vida, la voz adquiere características específicas: La voz refleja nuestro estado de ánimo y cada emoción se ve reflejada en las características de la voz.
  2. El oído, el cual permite modular y autorregular las características sonoras de nuestra voz, la autorregulación brindada por la audición, permite hacer un monitoreo de nuestra voz y de la de los demás.
  3. Las hormonas. Los procesos hormonales de cada persona influyen directamente en las cualidades vocales. Este proceso hormonal, por ejemplo, determina el cambio de muda vocal.

Conclusión

El edificio vocal depende de características dadas en sistemas del cuerpo, es decir, se relaciona directamente con procesos anatomofisiológicos donde se encuentra el sistema respiratorio, la laringe y el tracto vocal, integrados integrada por diferentes estructuras como cartílagos, membranas, músculos y hueso (hioides). La laringe entonces, se convierte en un puente entre la respiración y la modificación del sonido en el tracto vocal.

Los profesionales de la voz hablada deben entrenarse en la construcción de su edificio vocal con el fin de ser efectivos en su voz y su comunicación.